miércoles, 25 de abril de 2018

Actos impuros








Recuerdo la primera vez que leí a Ángelo Néstore , era el manuscrito de Adán o Nada ( Bandaàparte 2017 ). Era su íntima fragancia que me confiaba como un tesoro entre gasas de seda, muy caliente por llevarlo mucho rato en las manos, cerrado, como en el interior de los frutos. Un secreto tibio como agarrarse de la mano mucho rato.

Cuando conocí este segundo libro fue una vez ganado el Premio Hiperión de Poesía. Antes, recuerdo, me llamó preocupadísimo por si me importaba que su primer capítulo se titulase "El cuerpo casi", ya que mi libro, entonces casi al salir, compartía un título a mitad.  Para mí era bello este hermanamiento, era gratificante.

Me gustan, últimamente, los libros de poesía divididos partes, son como una dirección invisible, un hilo de plata. Actos Impuros, en concreto, tiene cuatro. Con una temática que continúa desde el anterior poemario, este es un libro que ahonda aún más en la esencia femenina oculta en la tristeza de las muñecas/que jugaron a ser hijas, en un cuerpo ajeno a lo esperado o en la esperanza paterna de sé un hombre. Aquí es la experiencia cercana, sin algodones, redactada de manera tan inherente a la anécdota que, su dolorosa fragilidad, pacifica.




Imagen por Martín de Arriba




En El cuerpo casi , Ángelo reza: aguanto el tipo, y es en esta parte donde desarrolla la esencia de pertenecer a una nueva raza de hombres, de quemar los puentes que sostienen todo lo que supo en masculino. Los pelícanos mueren de hambre es un brutal reflejo de la figura de la madre, de la figura de la mujer, de la hija en la sociedad.Y se refiere a él, a su parte de mujer, hija y madre que no sucede por una amputación social. Y se refiere, también, a la suya. A su madre:

A veces la imagino cansada, escuchando a Batiato,
la imagino tendida y descalza, agarrando mis camisas,
entre las sábanas limpias de mi cama vacía: 
hija, madre, huérfana, viuda,
un árbol seco cuyas raíces germinan y mueren en su garganta.

Con Hija imaginada, un mundo paralelo de cosas que sucederían o que hubiesen sucedido moran con la realidad, una mónada en la que todas estas posibilidades viven juntas en una existencia desgarradora: mi niña que no es mi niña tiene una niña dentro/que le pide a gritos otro nombre.
Cantos a una cuna vacía cierra el poemario, nos muestra una aceptación de un mundo interno, coetáneo, ajeno a las leyes biólogicas y a las leyes sociales. Es la aceptación de que no pueden completarse en este mundo, pero, de alguna manera, no frena el suceso en otro plano interno. Es una realidad paralela. Es un canto necesario a una sustantividad común, muy pocas veces materializada con esta belleza que Ángelo Néstore nos presenta en este poemario.

Es un libro necesario por muchos motivos; de ruptura con patrones de pensamiento, con formalismos, aceptación...Pero, es, sobre todo, un libro de una belleza inimaginable.


Aquí dos poemas del libro:



Imagen por Martín de Arriba






E io chi sono?
Por la mañana abandono mi sexo.
Al atardecer vuelvo
cuando me desnudo para entrar en la ducha.
Mi madre siempre dice que tengo los hombros de mi padre.
Con el vaho en el espejo el contorno es más ancho, más generoso.
Dibujo una línea recta con los dedos, con la mano la deshago.
En los ojos guardo la tristeza de las muñecas
que jugaron a ser hijas
y que mis padres acabaron regalando.
El agua fría me trae a mi cuerpo,
escondo el pene entre las piernas.
Mamá, ¿a quién me parezco?

Si mi madre entendiera castellano y leyera mis poemas

Si mi madre supiera que su hijo quiere ser madre
cogería el primer vuelo para España.
Encogería las piernas,
se amputaría los brazos,
se partiría la columna,
engulliría una a una sus muelas
y sus sesenta años.
Se haría cada vez más pequeña,
se inventaría un idioma,
balbucearía de nuevo
para ser mi hija.


lunes, 26 de marzo de 2018

Casi la caída







 Hace unos meses por fin llegó. Con esta oscuridad de almanaques enterrados, de color de cielos como estómagos y Mandelbrot por las academias de Varsovia. Editado por una de las editoriales que más admiro por su cariño, por su hacer y su pulcritud: Stendhal Books. El diseño de la portada a cargo de mi querido Leon Ka y embellecido con un prólogo en forma de carta al lector a cargo de Ángelo Nestore . Me siento afortunada.

Casi la caída es la situación actual del ser humano primermundista: casi. Casi amamos, casi sentimos, casi descansamos, casi atendemos, casi sentimos. Casi caemos. Nosotros casi. Hay demasiada información fuera, y los mundos internos están muy desatendidos. El espíritu se encuentra en un fenomenal proyecto de lo dentro oscuro. Del azufre. El "lo" está muriendo. Lo "lo". La esencia.

Este libro es lo que queda en mi pupila, o casi la caída entre el mundo interno y el externo tras un periodo de lecturas de las escrituras hinduistas como Upanishads, Bhagavad Gita, Sri Guru Gita y otros textos de la Filosofía Zen como La práctica del Zen, Shobogenzo, Los sutras del corazón y del diamente, Las enseñanzas de Dogen, Los 10 toros del Zen o El libro de los cinco anillos así como las prácticas de ambas disciplinas.











Casi la caída es un poemario en cuatro partes, formada por poemas sin título.

Eclosión: Poemas más largos, salmodias, el diálogo interno y eterno del sí mismo, que avanzan descomponiéndose. Una eclosión desde citas de autores que marcaron el tiempo de la escritura del libro.

Lo ciervo: Explora esta esencia interna, sin la distracción exterior, una profecía de grietas y arrecifes. Un discurso más certero exento de raciocinio.

Intestinos: "Intestino es lo que se recorre / pero no sus pliegues ." Poemas cortos, en comunión con el haiku, pero no con su forma métrica. Más bien con su esencia.

La inmortalidad: Influenciado por la novela del mismo nombre de Milán Kundera, un repaso personal a través del impacto que esa obra dejó sobre mi lengua óptica aplicado a mi propia experiencia.




Imagen realizada por Edu Almiñana





El libro podéis comprarlo o pedirlo en cualquier librería de España, o pedirlo a la editorial por compra online en Stendhal Books: Casi la caída.

Os dejo un poema del libro y la presentación con la poeta Lola Nieto y los esditores en Librería Malpaso en Barcelona.



_____________








Recuerdo la nieve caminar donde el silencio de la nieve

y la cabeza (río negro sobrevolado junto a los hombros)

sorbía inverosímil los abedules.

Enumeré los días de la nieve atrás los fenómenos mejores que ahora

ahora no hay nieve ahora tercamente un frío casi

obedece una escuálida llamada

un cortejo apenas rueda sin osadía por las chaquetas armónicas.

Lloraré sin extremo esta falta de nieve esta falta de hielo lloraré sin motivo alguno

y un pájaro improbable colmará mis muñecas hasta mover su cráneo elíptico.

Yo habré de comunicarme entre sílabas convenientes al tamaño de su latido

y nos entenderemos antiguamente

apuestos como muchachos de comarca de domingo a domingo.


El silencio de la ciudad nevada es terrible su soledad su arquitectura

su fenomenal proyecto de arrecife todo casteñea como el frío, amor,

como el frío

anterior a nosotros anterior a las bestias e incluso a las plantas y medusas.

Sigue mirando atrás irrepetible pirámide atrás como las anémonas

atrás hacia los números atrás la repetición por lo que ha de venir.

Recuerdo la nieve en las avenidas de aquella ciudad alemana

las eternas conversaciones en aquella cocina

y tras sus ventanas esa nieve permanente

reconstruyendo la ciudad con la quietud primordial

dentro (en el hogar de suelos calientes) un miedo esquelético aprendido

ojos utilizados como péndulos

todo muy innecesario para encontrarnos

y sostener prodigiosamente aquel paisaje tibio de profecías y horarios

muy artesanalmente engastado.

Nieva en racimo como la yema de dedos sutiles

caen imaginariamente de su quietud

lejos apenas

domesticados

quizá un poco menos que los gatos

pero la nieve pace un silencio recreado innumerables veces en nuestra memoria.

Por largo rato nos sujetamos arcaicamente bajo la ducha

( allí )

el envés

el principio del alfabeto.

Podría decirse belleza que jamás nos tuvimos.




_________________________


Presentación el Librería Malpaso:





domingo, 25 de marzo de 2018

Dice que no sabe


Imagen por Ellen Rodgers



Dice que no sabe




ella tiene miedo de no saber nombrar 

lo que no existe”  


Alejandra Pizarnik


La casa huele a un perro que se muere. 
La insidia o el oxígeno 
que golpea 
la velocidad de la garganta
sube, sube, raspa, decir:

no habías escrito.

Es más difícil la mirada que el beso,
es más brutal.

Atender el cuerpo, su dependencia al óxido,
             a acumular,
porque el cerebro está sellado,

a oscuras
y sin embargo 
vemos.

Había motivos para desconfiar; procesos,
señalar objetos y sombras, frases,
la sangre o el interés, secuencias insostenibles.
Vagar a fin de cuentas.

Derramarse el cielo en la palabra
fuera ya del tejido y la saliva:

al nombrar lo que no existe
ya no nos pertenece.




*Poema para la revista OBITUARIO coordinada por Sonia Márpez y Gabriel Noguera.


domingo, 11 de septiembre de 2016

terminaciones nerviosas

Imagen de Gonazaga Manso


la tarde se entumece
muy arrojadamente
en mi pecho
como si hubiese sabido
como si me hubiese golpeado
con picos con troncos o cabezas
se entumece
por ejemplo
como los dedos en lagos muy fríos 
pero mira
fíjate 
es verano todo arde
y fíjate
como mi pecho tañe hielo
tose o lucha
se encoge  como los ángulos 
para formar estrellas
y alejadísimo
hace nieve del latido

domingo, 4 de septiembre de 2016

Hocico

Imagen por Laura Makabresku

en un cansancio de mi propio rostro
lastimo, lastimo mi hocico
acertadísimo en hurgar, 
                       disimulado,
la canción más triste siempre la más triste.
entre el musgo sordo
siempre pálido y ordenado,
vientrearriba,
una canción sin letra
y lastimosa
ensortijará mi rostro:
de una piel a otra me traslado
tal como reptan los domingos.


domingo, 11 de octubre de 2015

Nunca la longitud del susurro abarcará la voz informe del árbol


Imágenes por Ata Kandó









Nunca la longitud del susurro abarcará la voz informe del árbol







Una noche nació un niño.

Supieron que era tonto porque no lloraba y estaba negro como el cielo.

Lo dejaron en un cesto, y el gato le lamía la cara. Pero, luego, tuvo envidia y le sacó los ojos.

Los ojos eran azul oscuro, con muchas cintas encarnadas.

Ni siquiera entonces lloró el niño, y todos lo olvidaron.
El niño crecía poco a poco, dentro del cesto, y el gato, que le odiaba, le hacía daño.

Mas él no se defendía, porque era ciego.



Ana María Matute









Los niños conocían

que la bondad es débil en un mundo sin bosque

cazaban gatos para aprender

con exactitud

su falta de compasión.

Descifraron el lenguaje del pájaro azul

para tatuarlo en sus manos

y matar, así,

a los comerciantes de madera

en nombre de los tilos.



El viento dulce secaba la sangre de sus rostros,

secaba los cortes de su espinazo;

con la grupa ya acostumbrada al daño vegetal,

poco a poco, abandonaron el lenguaje.

El más antiguo de la manada, dicen,

rezó por última vez, arrodillado,

ante el cuerpo sin vida de un leñador:



nunca la longitud del susurro

abarcará

la voz informe del árbol

miércoles, 7 de octubre de 2015

Cómo conocí a Rodrigo Vigo






A Rodrigo lo conocí en una jam de poesía en Barcelona, de momento, la única que hay. Fui como
unas 3 o 4 noches sola, hacía un calor infernal y no quería estar nunca en mi cuarto. La primera noche
escuché a Rodrigo y me gustó mucho. Bueno, de hecho fue el único que me gustó. El resto de las otras noches lo mismo, pero nunca hablé con él. Un día, en una fiesta de cumpleaños en el mismo local, mi amigo se quedó dormido en unos sofás y él estaba sentado enfrente así que mientras mi amigo dormía empecé a hablar con él. Le dije que me gustaba mucho su poesía y que la quería para mi blog si le parecía bien. A Rodrigo no le conocí más que eso pero estoy segura que nos encontraremos para beber y hablar con Jager Maister y purpurina y tragedia.


La poesía de Rodrigo es esa que escuchando un poema sabes que te van a gustar todos, porque tiene una voz atada a su voz, una voz silenciosa que es la que le narra los poemas y nada en su vientre como las rémoras, como una rémora de luz, luz, luz que calienta las yemas de sus dedos hasta teclear una casa de luciérnagas. Sus poemas son hechizos son el espacio que crean las flores cuando se arrancan y son la maleza que crece entre ellas. 





jueves, 24 de septiembre de 2015

Cómo conocí a Lola Nieto




A Lola la conocí en un concierto de Dhrupad (la forma más antigua de música clásica hindustánica que ha sobrevivido). Nos presentó Chantal Maillard. Nos dijo: Almudena lee el libro de Lola que es una maravilla. Nos dijo: Lola ve a la presentación de Almu a la central que su libro te va a encantar. Nosotras obedecimos, claro. Nos cambiamos nuestros libros minúsculos un domingo en Nollegiu y nos hicimos amigas al instante. Luego hemos colaborado, quedado, ido a lecturas...y nos queda tanto que leernos, quedarnos y colaborar nos queda.

Lola es un cajoncito con forma de anémona. Un cajoncito que puede aparecer en un muro, en un árbol, en la frente de la estatua enorme de un buda, pero también en tu mano. Pero no cajoncito de madera que abres y guardas, sino que ella guarda. Se guarda cajoncito a modo de concha de caracol, guarda sus vísceras y fluídos. Si lees a Lola también guarda tus vísceras y fluídos y no sabes dónde. No sabrás dónde se materializará el cajón esta vez. Cajoncito en forma de luciérnaga que no podrás abrir. 
Tan sólo aún ver su luz qué...Aunque.

Aquí unos poemas:






perséfone /tiene mentira/
mece oscura y /no decir/
arranca lenta
trocitos /supura/ rodilla y late 



 - - - - - - - - - - - - - - - 



 perséfone invertida
murciélaga sonajas y escuchiditos
internos al cajón lugar de
oído
per se foné
persefonando 
 


- - - - - - - - - - - - - - - 


 
Veo un gato en el balcón. Vive en el piso de al lado. Se acerca a mí muy despacio y frota su cabeza en mi tobillo. Luego se entretiene olisqueando las plantas. Voy al costurero por una cinta de satén. Jugamos. El gato se sube a la barandilla. Me asusto, voy a cogerlo pero se asusta, pierde equilibrio y cae al patio de abajo. Maúlla y no se mueve. Le llevan al veterinario. Tiene una pata rota. Le operan. Pasa un tiempo con la patita inmovilizada. Luego se queda cojo y ya no puede saltar ni andar de balcón en balcón. Pongo en marcha la licuadora, introduzco el dedo índice de la mano derecha. Sin dedo, me cuesta un poco más escribir. 



                                      - - - - - - - - - - - - - - - - -


 
Si yo hubiera creado al ser humano le habría puesto el cerebro y el alma en la yema de sus dedos. Nacerían arbolitos desorejados.




- - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - -


Más que su bio os pongo aquí el enlace a una entrevista de Kriller71 que me parece crucial para conocerla un poco más:

Entrevista a Lola Nieto
        


 -